El debate legislativo sobre el manejo y comercialización de la fibra de vicuña sumó esta semana un capítulo clave en el Senado salteño. En una reunión ampliada de la Comisión de Minería, Recursos Naturales y Medio Ambiente, representantes de comunidades originarias, del Instituto Provincial de Pueblos Indígenas y de la Subsecretaría de Asuntos Indígenas plantearon objeciones al proyecto aprobado en Diputados y pidieron introducir cambios antes de su tratamiento definitivo.
La iniciativa en revisión prohíbe la caza y tenencia de vicuñas en toda la provincia, pero habilita la esquila de ejemplares silvestres mediante el método ancestral del chaku, sin sacrificio del animal y bajo planes de manejo sustentable. También declara zonas de reserva e interés en varios departamentos de la provincia y prevé que los ingresos por comercialización se destinen prioritariamente a productores y comunidades locales, además de establecer prioridad para artesanos salteños.
Sin embargo, los representantes originarios expresaron su rechazo al texto tal como salió de Diputados. Sostuvieron que no fue trabajado bajo un mecanismo de consulta previa, libre e informada y recordaron que desde 2014 vienen impulsando, junto a organismos técnicos y académicos, un anteproyecto propio.
Entre los principales cuestionamientos, señalaron que la iniciativa tiene una mirada demasiado productiva y que deja en segundo plano la dimensión cultural y conservacionista de la vicuña. También advirtieron sobre el riesgo de que la fibra quede concentrada en pocos actores, en detrimento de los artesanos y de las comunidades que históricamente estuvieron ligadas al cuidado del recurso.
Por eso, pidieron que se garantice de manera efectiva la consulta previa prevista en el Convenio 169 de la OIT, que se reemplace en el texto el término “comunidades andinas” por “comunidades indígenas” y que se avance hacia un esquema de cogestión mediante la creación de una Mesa Provincial de la Vicuña, en lugar de dejar toda la autoridad de aplicación en manos del Ministerio de Producción y Minería.
Desde la Subsecretaría de Asuntos Indígenas hubo coincidencia con esa necesidad y se planteó la importancia de diseñar un protocolo específico de consulta.
Durante la reunión, los senadores ratificaron su voluntad de seguir revisando el proyecto y evaluar las modificaciones solicitadas. Incluso anticiparon que habrá cambios en la Cámara Alta, por lo que la iniciativa debería volver luego a Diputados en segunda revisión.
Así, el proyecto sobre la fibra de vicuña sigue avanzando, pero ahora con un eje más nítido en la discusión: cómo compatibilizar aprovechamiento económico, conservación de la especie y participación real de las comunidades que consideran a la vicuña parte de su identidad territorial y cultural.
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