Las cámaras mineras del NOA se alinean para ganar competitividad y acelerar inversiones en la región

Referentes empresariales de Salta, Jujuy y Catamarca avanzaron en una agenda conjunta para reducir costos, fortalecer proveedores y destrabar infraestructura. Buscan dar mayor previsibilidad a uno de los sectores que más inversiones promete en el norte argentino.

Las principales cámaras de minería del Noroeste argentino comenzaron a coordinar una estrategia regional con un objetivo claro: mejorar las condiciones de competitividad en un momento en que la actividad atraviesa una etapa de fuerte proyección, impulsada por la demanda global de litio, cobre y minerales críticos.

El encuentro reunió a Juan Martín Gilly, presidente de la Cámara de Minería de Salta; Arturo Pfister, titular de la entidad jujeña; y Abás Tanús Mafud, referente de Catamarca, junto a miembros de sus comisiones directivas. La señal es relevante: por primera vez en el año, las provincias mineras del NOA buscan actuar con mayor coordinación frente a desafíos que comparten.

Durante la reunión se avanzó en la construcción de una agenda común que incluye la revisión de cargas tributarias, la generación de condiciones más atractivas para nuevas inversiones y el fortalecimiento de las cadenas de proveedores regionales, un punto clave para ampliar el impacto económico de los proyectos.

En el sector coinciden en que tasas municipales y tributos provinciales influyen de manera directa en los costos operativos, por lo que cualquier esquema que aporte previsibilidad puede mejorar el posicionamiento del NOA frente a otros distritos mineros.

Otro eje central fue la formación de mano de obra. Las cámaras plantearon la necesidad de articular programas de capacitación técnica que permitan incrementar la participación de trabajadores locales, especialmente ante el crecimiento sostenido de proyectos vinculados al litio y al cobre.

La infraestructura también apareció como un factor crítico. Rutas, energía y conectividad son condiciones indispensables para sostener operaciones en la Puna y en zonas de alta montaña, donde se concentra gran parte de la cartera minera regional. Sin esas inversiones, advierten, el potencial productivo podría encontrar límites logísticos.

El trabajo conjunto entre las provincias apunta, además, a unificar criterios y transmitir mayor certidumbre al sector privado. Para una industria que demanda desembolsos millonarios y planificación de largo plazo, la coordinación regional puede transformarse en una ventaja competitiva.

La decisión de sostener este espacio de diálogo de manera periódica refleja un cambio de enfoque: más articulación y menos estrategias aisladas. En un escenario global que acelera la transición energética y multiplica la demanda de minerales, el NOA busca posicionarse como un bloque capaz de atraer inversiones y convertir ese interés en desarrollo productivo para toda la región.

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