Del chañar al mundo digital: mujeres artesanas reinventan la tradición desde el Hub de Innovación Artesana del INTA

Entre tejidos ancestrales y nuevas herramientas tecnológicas, un grupo de mujeres salteñas demuestra que innovar no es olvidar el pasado, sino proyectarlo hacia el futuro. El desafío de transformar la planta en identidad

En el Hub de Innovación Artesanal del INTA, las historias no empiezan en una computadora, sino en la tierra. Norma Rodríguez, Analia Rodríguez e Ibel Diarte son parte de un colectivo de mujeres que transforma el cháhuac en identidad: carteras, remeras, caminos de mesa y tejidos que cuentan historias.

“Mi primer tejido se llamaba ‘semillas de chañar, me lo enseñaron mis ancestras’”, recuerda una de ellas. Ese inicio, sencillo pero cargado de sentido, fue el puntapié de un camino que hoy mezcla tradición y nuevos mercados.

Lejos de quedarse en lo aprendido, el grupo apuesta a la innovación como una herramienta para crecer sin perder su esencia. “Es muy importante innovar porque nos abre otros caminos, otros puntos de venta. Pero sin dejar de lado lo que nos representa como comunidades indígenas”, explican.

El desafío no es menor: incorporar tecnología a saberes que vienen de generaciones. Y ahí aparece el trabajo colectivo. Cada integrante cumple un rol. Mientras algunas producen, otras se animan a dar el salto digital.

“No fue fácil al principio”, cuenta quien está a cargo de la parte virtual. “Muchas mujeres tenían vergüenza de sacarse fotos. Pero empezamos mostrando sus artesanías, después ellas con sus piezas, y eso fue cambiando todo”.

Hoy, las imágenes no solo muestran productos, sino historias. Cada publicación busca ser simple, auténtica y representativa. Y funciona: ver sus creaciones en pantalla motiva a las artesanas y fortalece su identidad.

En ese cruce entre lo ancestral y lo digital, este grupo demuestra que la innovación no borra la historia: la potencia.

Todo esto lo podés encontrar en las redes de Fundación Gran Chaco.