El turismo en Salta no alcanzó las expectativas en enero, pese a la llegada de 356.000 visitantes

Si bien la provincia registró un importante movimiento turístico y picos de ocupación en destinos del interior, referentes del sector advierten que los niveles generales estuvieron por debajo de lo esperado para la temporada de verano.

Durante el mes de enero, la provincia de Salta recibió aproximadamente 356.000 turistas, según estimaciones elaboradas a partir de datos de Big Data Mobility Insights – Telecom y del relevamiento hotelero diario del Ministerio de Turismo y Deportes. Aún con este flujo de visitantes, las estadísticas reflejan un desempeño más moderado de lo que el sector hotelero y gastronómico proyectaba para uno de los períodos más fuertes del año.

El pernocte promedio fue de 4,6 noches, un indicador que muestra una permanencia sostenida de los viajeros en los distintos destinos provinciales, aunque con una dinámica marcada por la concentración de la demanda en fechas específicas y no de manera uniforme a lo largo de todo el mes.

Los mayores niveles de ocupación se registraron principalmente en municipios del interior y coincidieron con festivales, ferias artesanales y eventos culturales incluidos en el calendario de verano. Molinos encabezó el ranking con un 99% de ocupación el 31 de enero durante el Festival Nacional del Poncho, la Doma y el Folclore. También se destacaron Seclantás, con un 89% el 10 de enero; San Lorenzo y Vaqueros, ambos con un 83%; Cachi y San Carlos, con un 81%; Coronel Moldes, con un 75%; y Cafayate, que alcanzó el 69% en una de las fechas centrales de la temporada.

Este comportamiento confirma una tendencia cada vez más visible en el turismo local: los viajeros planifican escapadas vinculadas a eventos puntuales, generando picos de actividad seguidos por períodos de menor ocupación. Para el sector privado, esta distribución impacta en la rentabilidad y obliga a replantear estrategias para sostener la demanda durante toda la temporada.

La ministra de Turismo y Deportes, Manuela Arancibia, señaló que los datos “reflejan el comportamiento del turismo en verano, con una fuerte incidencia de las fiestas populares y los eventos culturales en la ocupación de los destinos del interior”. Además, destacó que el nivel de permanencia permite continuar trabajando en el fortalecimiento de la oferta turística junto a municipios y actores privados.

Más allá de los buenos resultados en localidades específicas, el balance general deja en evidencia un escenario más desafiante para la actividad, atravesada por un contexto económico que condiciona las decisiones de viaje y el gasto de los visitantes.

En ese marco, la agenda de festivales y celebraciones tradicionales volvió a posicionarse como uno de los principales motores del turismo interno y regional, aunque el desafío hacia adelante será transformar esos picos en un flujo más constante que permita mejorar los niveles de ocupación y acercarse a las expectativas del sector.

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