En momentos en que el mercado inmobiliario vuelve a ser visto como refugio de valor y alternativa de inversión, la Municipalidad de Salta mantiene vigentes dos ordenanzas que pueden cambiar la ecuación económica de construir. No se trata solo de medidas administrativas: el combo apunta a bajar costos, reducir riesgos y acelerar decisiones de inversión, tres factores determinantes para cualquier desarrollador o propietario.
La primera herramienta es la Ordenanza N.º 16.479, que creó un Régimen de Registración Edilicia pensado para quienes tienen construcciones sin planos aprobados. Regularizar hoy no solo evita sanciones: también revaloriza el inmueble, facilita futuras ventas y mejora el acceso al financiamiento. En el mercado inmobiliario, la seguridad jurídica cotiza alto.
Además, quienes adhieran pueden obtener beneficios en el pago del Derecho de Construcción, uno de los costos más sensibles dentro del presupuesto de obra.
Pero el incentivo más fuerte aparece con la Ordenanza N.º 16.411, que impulsa el régimen de Renovación Urbana. La norma contempla exenciones tributarias que pueden llegar hasta el 100%, dependiendo del tipo de proyecto y su localización. Traducido al lenguaje del negocio: menor carga impositiva implica mejores márgenes y plazos de recupero más cortos.
El programa alcanza tanto a obras nuevas como a ampliaciones y mejoras, y tiene una vigencia limitada, lo que introduce un factor clave en toda lógica inversora: el timing. Quienes entren ahora podrán capturar beneficios que no necesariamente estarán disponibles más adelante.
A esto se suma la posibilidad de financiar el Derecho de Construcción en hasta seis cuotas, una herramienta que mejora el flujo de caja y reduce la necesidad de desembolsos iniciales elevados.
El trasfondo es claro: dinamizar la construcción para motorizar empleo, activar proveedores y generar movimiento económico en la ciudad. Para el inversor atento —desde el pequeño ahorrista que evalúa levantar unidades para renta hasta el desarrollador que analiza nuevos proyectos— el mensaje es evidente: construir hoy en Salta puede ser más conveniente que hace un año. Porque cuando los incentivos aparecen, el negocio no siempre pasa por esperar… sino por saber entrar a tiempo.
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