Hablemos de inclusión, pero de inclusión de verdad. De esa que no se queda en un discurso bonito ni en una campaña de ocasión. De la inclusión que se hace carne en los pequeños gestos cotidianos, en las acciones concretas y en la decisión de pensar en el otro.
Eso fue lo que hizo Almacén Emprendedor al incorporar tarjetas en sistema Braille para personas con discapacidad visual. Una propuesta tan simple como poderosa: que nadie se quede afuera de algo tan humano como recibir un mensaje especial, una dedicatoria o una muestra de cariño.
Porque todos merecemos una tarjeta. Todos merecemos leer “te quiero”, “feliz cumpleaños” o “que se cumplan tus sueños”. Y el afecto, definitivamente, no conoce de limitaciones físicas.
La iniciativa se la pidieron a Carolina Díaz, quien adaptó distintos mensajes al sistema Braille para que puedan ser leídos por personas no videntes. Las tarjetas ya forman parte de la propuesta del espacio y representan mucho más que un producto: son un símbolo de empatía, accesibilidad y compromiso social.
“Yo trabajo en Almacén emprendedor como vendedora. Las tarjetas las diseña y las vende Almacén. Y yo pensé en adapatarlas al sistema Braille pensando en inclusión porque estoy estudiando educación especial y me pareció una forma de llegar a más personas”, detalló.
En tiempos donde muchas veces se habla de inclusión desde la teoría, este tipo de acciones recuerdan que incluir también es pensar en los detalles. Es preguntarse quién puede quedar afuera y hacer algo para cambiarlo.
Virginia Villamayor, una de las creadoras de Almacén Emprendedor, lo resumió con una frase que emociona: “Porque ver con las manos, también es sentir”.
Y quizás ahí esté la verdadera magia emprendedora: crear no solo para vender, sino también para abrazar, incluir y conectar.
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