Una empresa salteña ganó el premio a la Excelencia Agropecuaria que otorgan La Nación y Banco Galicia

Se trata de Hijos de Salvador Muñoz, que ganó la categoría Mejor Frutihorticultor. En diálogo con IN Salta uno de sus dueños, Salvador Muñoz, adjudicó el logro a su equipo de trabajo.

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Los hermanos Salvador y Miguel Angel Muñoz son los propietarios de “Hijos de Salvador Muñoz”, una empresa salteña que la semana pasada fue galardonada con el Premio a la Excelencia Agropecuaria que otorgan en forma conjunta el diario La Nación y el Banco Galicia. La firma fue creada hace 35 años por Salvador y su padre, de igual nombre; y tiene un enorme prestigio en los mercados de consumo a través de su marca insignia: Salvita.

La empresa tiene su base de operaciones en Embarcación, en el norte salteño; pero despliega su actividad productiva en 20 fincas localizadas en General Mosconi, Orán, Colonia Santa Rosa e incluso una en la provincia de Jujuy. Su principal actividad es la horticultura. “Producimos tomates, pimientos, berenjenas, zapallitos, chauchas, choclos y otros”, explicó Salvador Muñoz a IN Salta. “Nuestra marca ícono es Salvita, que está asociada a una calidad de excelencia. Después tenemos otras dos marcas comerciales: Sama y Sol del Norte, ambas de muy buena calidad. Para esta producción tenemos 200 hectáreas de invernaderos y unas 1.500 hectáreas a campo. El 100% de los campos tienen riego por goteo”, detalló. El empresario agregó que “hace 30 años también hacemos porotos. En la actualidad sembramos 23.000 hectáreas, lo que nos convierte en uno de los productores más importantes de Salta. También producimos ganado en feedlot y a campo”.

El predio de Embarcación no sólo reúne las oficinas operativas e invernaderos; sino que también funcionan allí una planta de empaque de productos frescos, la planta procesadora de porotos y una fábrica de conservas de tomates triturados y pimientos pelados. “El 50% se comercializa con la marca Salvita, generalmente a través de mayoristas y el canal gastronómico. El otro 50% lo hacemos para terceros como supermercados, mayoristas y otras marcas”, aportó Muñoz.   

El crecimiento de la firma es constante. El año pasado realizaron una inversión millonaria para construir 90 hectáreas de invernaderos (60 en Jujuy y 30 en Embarcación); y este año están embarcados en la construcción de una nueva fábrica de conservas, que planean inaugurar en enero o febrero próximo. “Todo lo que producimos lo vendemos en el mercado interno, y por suerte tenemos una demanda importante. La necesidad de nuestros clientes nos ha llevado a ir creciendo primero en la producción y ahora en la parte industrial”, explicó Salvador; quien también es conocido como Salvita. El diminutivo tiene que ver con que es la tercera generación con el mismo nombre. En el salón de reuniones de la empresa están los cuadros de su abuelo y su padre, ambos Salvador Muñoz. “Mi hijo también se llama igual; y tengo un nieto Salvador. Ya somos cinco generaciones con el mismo nombre”, contó con humor.

El impacto social de la empresa es innegable. “En promedio empleamos a lo largo del año entre 900 y 1.000 personas. En temporada baja tenemos a 850 personas; y en temporada alta llegamos a unas 1.100”, reconoció Salvita; quien aseguró sentir “orgullo de que todo esto se haga en Embarcación, que es un lugar de la provincia en el que efectivamente hace falta trabajo”.

IN Salta consultó al empresario cuales fueron, a su criterio, los factores que llevaron La Nación y Banco Galicia a elegirlos los mejores frutihorticultores del país. “Desconozco los parámetros que evaluaron ellos, pero nuestra fortaleza más grande, después de muchos años de trabajo, es haber armado un equipo de trabajo importante. Sin duda el recurso humano es lo que nos ha permitido crecer y expandirnos”, expresó convencido. Y agregó: “Creo que mi hermano y yo, que somos los accionistas, podríamos desaparecer un año y la empresa funcionaría; porque desde arriba hacia abajo el equipo está bien armado y muy capacitado”.

Advirtió sin embargo que llegar a este punto “no fue fácil, porque hoy nuestra empresa tiene decenas de oficios: hacemos horticultura, granos, ganadería de feedlot, cría a campo, tenemos una planta de empaque de frescos, una clasificadora de granos, una fábrica de conservas. Tenemos profesionales, técnicos, peones rurales, operadores de invernaderos, peones industriales… y de tres industrias diferentes”. Pero la convicción de su apuesta por los recursos humanos los llevó a invertir fuerte en capacitación. “Dentro del predio de Embarcación tenemos una escuela propia donde no sólo capacitamos a nuestros trabajadores, sino que además la abrimos a sus hijos, para asegurarnos que en el futuro vamos a tener mano de obra capacitada. Y nos enorgullece haberlo hecho en Embarcación, un lugar que siempre fue inhóspito, con falta de recursos y de trabajo, y donde la gente necesitaba educarse y capacitarse”.

Consultado sobre lo que viene después de este premio, Salvita aseguró no saberlo. “Si hubieras hablado conmigo hace 20 años, yo te hubiera dicho: hasta acá llego. Pero la verdad es que nosotros nos divertimos trabajando y hacemos lo que nos gusta. Mi padre nos trasmitió la cultura del trabajo y disfrutamos haciendo lo que hacemos. A veces los resultados económicos no son buenos, pero lo mismo sentimos la satisfacción de haber hecho las cosas que queríamos hacer”.

Finalmente, IN Salta preguntó su opinión acerca del presente y las perspectivas económicas del país, y la respuesta rompió cualquier molde. “Después de 35 años de trabajo he visto pasar muchos ministros de Economía y presidentes, y escuché a los economistas hablar de las cosas buenas y malas que le podían ocurrir al país. Si me detuviera a pensar en eso, seguramente no haría nada. Pero yo siempre he mirado hacia adentro antes de mirar hacia afuera. Nosotros siempre hemos tratado de ser competitivos y eficientes en lo que hacemos. Cuando acertamos el camino hemos tratado de potenciarlo e invertir; y cuando nos equivocamos cambiamos de rumbo. Siempre buscamos la sustentabilidad  de nuestra empresa mirando hacia adentro. No es que no nos importe lo que hacen quienes nos gobiernan, pero no creo que uno deba pasarse la vida pensando lo que hacen para arrancar la vida en función de eso”, sentenció. Toda una lección en estos tiempos políticos convulsionados.

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