El camino emprendedor rara vez es lineal. A veces empieza con un modelo que parece seguro —como una franquicia— y termina transformándose en un proyecto completamente distinto. Ese es el recorrido que llevó al nacimiento de Bardock, una tienda de calzado que hoy busca diferenciarse en Salta con un sello propio: cercanía con el cliente, flexibilidad y una especial pasión por el calzado infantil, con casa propia en el macrocentro de Salta y también venta a domicilio.
La historia comenzó con la operación de una franquicia exclusiva de zapatillas en el shopping. En aquel momento, el negocio parecía una oportunidad clara: trabajar con una marca reconocida y un modelo probado. Sin embargo, con el tiempo comenzaron a aparecer las limitaciones.
Uno de los principales problemas tenía que ver con la imposición de liquidaciones de stock según calendarios comerciales que no siempre coincidían con la realidad climática de la región. “Teníamos que liquidar productos de invierno en septiembre, cuando aquí en Salta ya hace calor”, cuentan Noelia Teresita Guerrero y Oscar Pinikas. Esa rigidez dificultaba la gestión del negocio y la respuesta a las necesidades reales de los clientes.
Ante ese escenario, tomaron una decisión clave: cerrar el local de franquicia y apostar por un modelo multimarcas que les permitiera elegir productos más adecuados para la temporada y el mercado local.
La transición no fue sencilla. En el intento de reconvertir el negocio, surgió una etapa de sociedad compartida que finalmente no funcionó como esperaban. De ese cierre surgió una nueva oportunidad.
Con la mercadería que había quedado y la experiencia acumulada, decidieron seguir adelante de forma independiente. Así nació Bardock.
Redes sociales y resiliencia
El negocio comenzó prácticamente desde las redes sociales. Durante la pandemia ya habían iniciado la venta online a través de Facebook e Instagram, una herramienta que terminó siendo clave para sostener la actividad y mantener el vínculo con los clientes.
Ese canal digital permitió reconstruir el emprendimiento paso a paso, mientras definían una nueva identidad comercial.
Un nombre con historia (y un toque de cultura pop)
El nombre Bardock tiene una historia particular. Surgió a partir del perro de la dueña y su compañero, y fue elegido también por recomendación de vecinos que sugirieron comenzar esta nueva etapa con un nombre distinto, “para no arrastrar malas energías” del pasado.
Curiosamente, muchas personas lo asocian con Bardock, el personaje del universo de Dragon Ball Z, lo que termina generando conversaciones divertidas con los clientes.
Pasión por el calzado infantil
Con el negocio ya en marcha, el equipo descubrió cuál era el segmento que realmente los entusiasmaba: el calzado infantil.
Hoy ese rubro se convirtió en uno de los ejes principales de Bardock. La satisfacción de ayudar a elegir el calzado correcto para los más chicos es una de las motivaciones más fuertes del emprendimiento.
La diferencia frente al comercio online masivo
En un contexto donde cada vez más consumidores compran calzado en plataformas digitales internacionales, Bardock busca diferenciarse con algo que esas plataformas no pueden ofrecer: atención personalizada.
Uno de los puntos clave es la posibilidad de evaluar el pie del niño para recomendar el talle adecuado. Esa experiencia directa evita errores comunes en las compras online y genera confianza en las familias.
Además, el negocio suma pequeños gestos que fortalecen la relación con el cliente, como regalar medias cuando la compra se realiza en efectivo o transferencia.
Calzado que llega a la puerta de casa
Otra de las estrategias que desarrollaron es la venta a domicilio. El sistema consiste en llevar varios talles del mismo modelo para que el cliente pueda probarlos en casa y elegir con tranquilidad el que mejor se adapte.
La modalidad combina comodidad con asesoramiento, una fórmula que ha tenido buena aceptación entre los clientes.
Presencia física y expansión digital
Actualmente Bardock funciona en O’Higgins 157, desde donde continúan desarrollando el negocio mientras preparan nuevas herramientas de venta.
Entre los próximos pasos está la reactivación de su página web y el fortalecimiento de su presencia en redes sociales para ampliar el alcance del emprendimiento.
Más que una simple tienda de calzado, Bardock es hoy el resultado de un proceso de aprendizaje, resiliencia y reinvención emprendedora. Un proyecto que nació de las dificultades, pero que encontró su diferencial en algo simple y poderoso: conocer a sus clientes y atenderlos de cerca.
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