Chicas Electricistas: cuando el oficio rompe estereotipos y enciende oportunidades

En la zona norte de la ciudad, unos carteles en tonos rosa llamaron la atención de vecinos y comerciantes: “Chicas Electricistas”. Detrás del nombre hay una historia de formación, oficio, resiliencia y una mujer que decidió ocupar un espacio históricamente masculinizado.

Adriana Castillo es la impulsora de esta iniciativa que nació hace dos años y que hoy sigue en pie, aún cuando muchas de las mujeres que comenzaron el proyecto debieron buscar trabajos con ingresos fijos mensuales. “La electricidad no es un sueldo seguro todos los meses. Puede haber semanas con mucho trabajo y otras sin nada”, explica. Aun así, para varias fue una plataforma clave para salir de situaciones económicas difíciles.

“Vivimos en una provincia bastante machista”, dice Adriana sin rodeos. “En otros países las mujeres electricistas existen desde hace años. Acá hay, pero no se las nombra, no se las ve”. La comparación con otras profesiones no es casual: durante siglos, muchos aportes femeninos quedaron invisibilizados detrás de nombres masculinos. La electricidad, sostiene, no es la excepción.

Hoy, Chicas Electricistas atiende trabajos en distintos puntos de la ciudad y ya realizó tareas en Vaqueros, La Caldera y otros puntos del área metropolitana, con la idea de llegar también al interior provincial. El desafío: logística, inversión y presupuesto para trasladar materiales a más de 100 kilómetros.

Formación, lógica y seguridad

Lejos del improvisado “hágalo usted mismo”, Adriana hace foco en la capacitación. Estudió electricidad en una institución formal y se encarga de explicar cada trabajo al cliente: desde el tipo de cableado correcto hasta la función de fases, neutros, retornos y llaves térmicas. “Un trabajo que podría llevar media hora, yo lo hago en una hora y media, porque explico todo. La seguridad eléctrica no es negociable”, afirma.

Esa meticulosidad la llevó incluso a detectar instalaciones peligrosas: fases mal conectadas, cables de sección incorrecta para la distancia del medidor o sistemas sin puesta a tierra. Detalles técnicos que hacen la diferencia entre una casa segura y un riesgo permanente.

Muchas vidas en una sola

Adriana se define, entre risas, como “muy geminiana”. Antes de dedicarse a la electricidad, fue profesora de artes visuales, licenciada en gestión cultural, mecánica dental, auxiliar en implantología y especialista en ortodoncia infantil. Hoy sigue trabajando por las mañanas en su laboratorio dental, actividad que ejerce desde hace 17 años, y combina ese ingreso con los trabajos eléctricos.

 “El mensaje que siempre doy es que hay que estudiar lo que a uno le gusta, no lo que otros dicen que hay que estudiar. Y que no existe una sola carrera para toda la vida”, sostiene.

Visibilidad y trabajo real

Los trabajos de Chicas Electricistas pueden verse principalmente en TikTok, donde Adriana muestra instalaciones, reparaciones y obras completas, incluso casas hechas desde cero: desde el medidor, la acometida y la puesta a tierra, hasta toda la instalación interna.

También están presentes en Facebook, Instagram y Google, donde figuran como Chicas Electricistas con datos de contacto y ubicación.

“Que seamos mujeres no nos quita capacidad técnica. El trabajo es para quien sabe hacerlo”, resume Adriana. Y mientras algunos todavía discuten si es “un trabajo de hombres”, en Salta ya hay una certeza: las chicas electricistas llegaron para quedarse. 

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