La polémica por la Feria de la Carne sumó un nuevo capítulo y elevó el tono del conflicto entre el sector empresario y el Estado. Esta vez, la Mesa Empresaria y Productiva de Salta salió con un pronunciamiento más duro, en el que no solo cuestionó la realización de la feria, sino también la confirmación de que este esquema sería replicado en todo el interior provincial.
En el comunicado, la entidad advirtió sobre el “incumplimiento de normativas sanitarias y fiscales” y manifestó su “profunda preocupación ante la confirmación de que estas prácticas se replicarán cada 10 días en toda la provincia”.
Para la Mesa, el problema ya no pasa por una acción puntual. Según planteó, la continuidad y expansión de estas ferias convierte el tema en una política sostenida que afecta de manera directa al comercio formal. En ese sentido, sostuvo que el evento “constituye una clara asimetría comercial frente a los negocios formalmente establecidos”.
Pero el señalamiento más fuerte estuvo puesto en el plano sanitario. La entidad afirmó que, junto con la desigualdad comercial, existe “un factor aún más crítico: la inobservancia de las exigencias higiénico-sanitarias obligatorias, lo que representa una amenaza directa para los consumidores”.
La crítica empresaria se profundiza a partir del anuncio oficial de que la feria no quedará limitada a la capital. Para la Mesa, esa dinámica “transforma lo que podría considerarse una ‘acción aislada’ en una política sistemática que golpea de forma sostenida a la estructura comercial formal y pone en jaque la estabilidad laboral de miles de familias salteñas”.
En el mismo texto, los dirigentes remarcaron la desigualdad de condiciones entre los comercios habilitados y este tipo de operativos. “Si los comercios locales no pagaran impuestos nacionales, tributos provinciales y la Tasa de Inspección de Seguridad, Salubridad e Higiene (TISHH) municipal, también podrían ofrecer sus productos con un 50% de descuento”, argumentaron.
La Mesa también lamentó el momento elegido para la realización de la feria y vinculó esa decisión con el delicado presente del sector. “Vendieron carne barata en vísperas del Día del Padre, una fecha en la que el sector esperaba un repunte de ventas para mitigar la caída histórica del consumo”, señalaron.
Desde esa mirada, el impacto no sería menor. Por el contrario, advirtieron que “este tipo de iniciativas, se traducirán en el cierre de locales, la destrucción de fuentes de empleo y la evasión fiscal”.
Con ese diagnóstico, el sector empresario exhortó a las autoridades municipales y provinciales a revisar la estrategia. En el cierre del comunicado, la Mesa sostuvo que estas medidas se presentan “bajo el velo de un beneficio social inmediato”, pero que en realidad “desencadenan consecuencias económicas y sanitarias altamente perjudiciales”.
Así, el debate sobre la Feria de la Carne dejó de girar solo alrededor de los precios bajos y pasó a instalar una discusión más amplia sobre controles, legalidad, salud pública y el impacto que este tipo de acciones puede tener sobre el comercio formal en Salta.
La polémica por la Feria de la Carne sumó un nuevo capítulo y elevó el tono del conflicto entre el sector empresario y el Estado. Esta vez, la Mesa Empresaria y Productiva de Salta salió con un pronunciamiento más duro, en el que no solo cuestionó la realización de la feria, sino también la confirmación de que este esquema sería replicado en todo el interior provincial.
En el comunicado, la entidad advirtió sobre el “incumplimiento de normativas sanitarias y fiscales” y manifestó su “profunda preocupación ante la confirmación de que estas prácticas se replicarán cada 10 días en toda la provincia”.
Para la Mesa, el problema ya no pasa por una acción puntual. Según planteó, la continuidad y expansión de estas ferias convierte el tema en una política sostenida que afecta de manera directa al comercio formal. En ese sentido, sostuvo que el evento “constituye una clara asimetría comercial frente a los negocios formalmente establecidos”.
Pero el señalamiento más fuerte estuvo puesto en el plano sanitario. La entidad afirmó que, junto con la desigualdad comercial, existe “un factor aún más crítico: la inobservancia de las exigencias higiénico-sanitarias obligatorias, lo que representa una amenaza directa para los consumidores”.
La crítica empresaria se profundiza a partir del anuncio oficial de que la feria no quedará limitada a la capital. Para la Mesa, esa dinámica “transforma lo que podría considerarse una ‘acción aislada’ en una política sistemática que golpea de forma sostenida a la estructura comercial formal y pone en jaque la estabilidad laboral de miles de familias salteñas”.
En el mismo texto, los dirigentes remarcaron la desigualdad de condiciones entre los comercios habilitados y este tipo de operativos. “Si los comercios locales no pagaran impuestos nacionales, tributos provinciales y la Tasa de Inspección de Seguridad, Salubridad e Higiene (TISHH) municipal, también podrían ofrecer sus productos con un 50% de descuento”, argumentaron.
La Mesa también lamentó el momento elegido para la realización de la feria y vinculó esa decisión con el delicado presente del sector. “Vendieron carne barata en vísperas del Día del Padre, una fecha en la que el sector esperaba un repunte de ventas para mitigar la caída histórica del consumo”, señalaron.
Desde esa mirada, el impacto no sería menor. Por el contrario, advirtieron que “este tipo de iniciativas, se traducirán en el cierre de locales, la destrucción de fuentes de empleo y la evasión fiscal”.
Con ese diagnóstico, el sector empresario exhortó a las autoridades municipales y provinciales a revisar la estrategia. En el cierre del comunicado, la Mesa sostuvo que estas medidas se presentan “bajo el velo de un beneficio social inmediato”, pero que en realidad “desencadenan consecuencias económicas y sanitarias altamente perjudiciales”.
Así, el debate sobre la Feria de la Carne dejó de girar solo alrededor de los precios bajos y pasó a instalar una discusión más amplia sobre controles, legalidad, salud pública y el impacto que este tipo de acciones puede tener sobre el comercio formal en Salta.
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