En plena vendimia, el sector vitivinícola salteño atraviesa una paradoja que resume el momento: hay más producción y excelente calidad de uva, pero menos consumo y precios que no acompañan. Así lo describió Alejandro Martorell, quien trazó un panorama tan claro como preocupante: “Estamos en una vendimia ciertamente complicada”.
El principal problema no está en el viñedo, sino en el mercado. Según Martorell, los precios de la uva se mantienen prácticamente iguales a los del año pasado, en un contexto de fuerte caída de la demanda. “El consumo bajó un 22% en los últimos cuatro años”, señaló, y si bien hacia fines de 2025 hubo una leve recuperación, “la caída sigue siendo importantísima”.
El impacto ya se siente en toda la industria. El dirigente advirtió que en otras provincias, como Mendoza, algunas bodegas ya entraron en convocatoria de acreedores, un escenario que en Salta esperan evitar. “Esperemos que eso no suceda acá”, dijo.
Más producción, mejores vinos
Desde el lado productivo, el panorama es muy distinto. Ricardo Isasmendi, de la Asociación de Viticultores del Alto Valle Calchaquí, destacó que la cosecha 2026 viene con números positivos: “Tenemos entre un 30% y un 40% más de producción en toda la zona”.
La explicación está en el clima. A diferencia de otros años, no hubo heladas que afectaran los cultivos. Si bien el verano fue muy lluvioso —lo que complicó la transitabilidad en los caminos rurales—, no perjudicó la calidad de la uva. “Vamos a tener vinos 2026 buenísimos”, aseguró.
Pero ese mayor volumen no encuentra un mercado dinámico. Isasmendi coincidió con Martorell en que la demanda está en retroceso: “Ha bajado entre un 25% y un 30%”. Aun así, los productores siguen adelante con la cosecha: “La uva hay que recogerla y el vino hay que hacerlo”.
El precio de la materia prima tampoco ayuda. “Está muy bajo respecto al año pasado”, explicó, lo que pone presión sobre toda la cadena productiva. Sin embargo, destacó el esfuerzo por sostener el empleo y la estructura del sector: “Tratamos de mantener la fuente de trabajo”.
Una crisis que también es global
El freno en el consumo no es solo local. Según los referentes del sector, el vino enfrenta un cambio de hábitos a nivel mundial, especialmente entre los jóvenes, con menor consumo de alcohol en general. A esto se suma un contexto económico internacional complejo que también dificulta las exportaciones.
“Estamos buscando mercados afuera. Algo exportamos, pero también está complicado”, reconoció Isasmendi.
Cachi se prepara para celebrar
En medio de este escenario desafiante, el sector apuesta a mostrarse y conectar con el público. Una de las citas clave será el Festival de la Vendimia en Cachi, que reunirá este 24 y 25 de marzo a las bodegas del Alto Valle Calchaquí.
Allí, los vinos producidos entre los 2.000 y 3.100 metros de altura —una característica única en el mundo— serán protagonistas de una experiencia que combina turismo, identidad y producción local.
La síntesis del momento la dio Martorell sin rodeos: “¿Qué se viene? Seguir remando y seguir remando”. Con una cosecha abundante y de gran calidad, pero con un mercado retraído, el vino salteño enfrenta un 2026 desafiante. La apuesta: resistir, sostener la calidad y esperar que el consumo vuelva a brindar.
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