En Salta, el consumo sigue en baja y no logra recuperar el nivel que tenía a fines de 2023

Un informe del CEPA Salta muestra que las ventas en supermercados de la provincia cayeron 22,8% frente a 2023 y 7,1% en el acumulado a abril de 2026 respecto de 2025, por el deterioro del poder adquisitivo salarial.

El consumo en Salta sigue sin levantar cabeza. Así lo muestra un informe del CEPA Salta, que analizó la evolución de las ventas en supermercados y de los ingresos de los trabajadores registrados desde diciembre de 2023 hasta la actualidad, con datos actualizados a abril de 2026.

La conclusión principal es que el consumo en grandes superficies continúa muy por debajo de los niveles previos al ajuste económico. En el acumulado enero-abril de 2026, las ventas en supermercados cayeron 7,1% frente al mismo período de 2025 y 22,8% en comparación con 2023. Si se toma como referencia 2022, la baja llega al 19,5%.

Traducido a plata concreta, el informe calcula que en el primer cuatrimestre de 2026 los supermercados de Salta facturaron $37.015 millones menos que en igual período de 2023, medidos a precios constantes de abril de 2026. Y si la comparación se hace desde noviembre de 2023 hasta abril de 2026, la caída acumulada del consumo asciende a $197.714 millones.

La contracción no aparece solo en la foto anual. También se nota en la dinámica reciente. En abril de 2026, el promedio anual móvil de las ventas en supermercados mostró una baja mensual de 0,9%. En términos interanuales, el deterioro fue de 10,7% frente a abril de 2025 y de 23,8% si se lo compara con abril de 2023.

El informe señala además que la caída no fue uniforme en todos los rubros, aunque la mayoría mostró retrocesos. Entre los más golpeados aparecen bebidas, con una baja de 15,3% interanual y de 35,7% frente a 2023; rotisería, con una caída de 13,9% frente a 2025 y de 26,5% contra 2023; y electrónicos y artículos para el hogar, que retrocedieron 14,9% interanual y acumulan un desplome del 54% frente a 2023.

También mostraron bajas carnes, productos de almacén, panadería y artículos de limpieza. Del otro lado, los pocos rubros que lograron sostenerse o crecer fueron verdulería y frutería, lácteos e indumentaria y calzado, aunque en este último caso el repunte no alcanza para compensar la caída acumulada frente a años anteriores.

Para el CEPA, el comportamiento del consumo no puede leerse por separado de lo que pasó con los ingresos. El informe vincula de manera directa la caída de las ventas con el deterioro del salario real en la provincia.

Según el relevamiento, entre noviembre de 2023 y septiembre de 2024 los trabajadores registrados perdieron 3,9% de poder adquisitivo si se usa el IPC oficial del INDEC. Luego hubo una recuperación parcial, y hacia marzo de 2026 los salarios aparecían 3,2% por encima del nivel de noviembre de 2023.

Pero el trabajo introduce un matiz importante. Si en lugar del IPC actual se utiliza una inflación actualizada según la canasta de consumo de la ENGHo 2017-2018, la conclusión cambia por completo: en ese caso, los salarios no recuperaron terreno y en marzo de 2026 todavía estaban 6,7% por debajo de noviembre de 2023.

Esa diferencia metodológica no es menor, porque según el informe es justamente esta segunda medición la que mejor se correlaciona con la caída real del consumo en supermercados.

El estudio agrega otro dato fuerte: si se calcula con la canasta actualizada, cada trabajador registrado del sector privado en Salta acumuló una pérdida aproximada de $3.127.795 en poder adquisitivo entre noviembre de 2023 y marzo de 2026. En términos de masa salarial, eso equivale a una pérdida conjunta estimada en $374.084 millones para los hogares salteños. Con el IPC oficial vigente, esa variación baja a $15.784 millones.

La foto final que deja el trabajo es la de una economía doméstica todavía resentida. Menos consumo, salarios que no terminan de recomponerse y una recuperación que, al menos en las grandes superficies comerciales, sigue sin aparecer con claridad. En otras palabras, para el CEPA Salta el problema no es solo que el consumo cayó fuerte en 2024. Es que, bien entrado 2026, todavía no volvió al punto de partida.

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