De la humita al sábalo: ¿cuánto cuesta comer sin carne en Salta durante la Cuaresma?

Entre choclos, zapallo, queso y pescado, IN Salta recorrió ferias, mercados y pescaderías para conocer cuánto deben gastar hoy las familias salteñas que buscan respetar la tradicional abstinencia de carne durante la Cuaresma.

 

IN Salta realizó un relevamiento de precios en mercados, ferias y pescaderías para saber cuánto cuesta cumplir con la tradicional abstinencia de carne durante la Cuaresma. Con la renovación impulsada por el Papa Francisco, desde hace unos años la Iglesia Católica reforzó más de veinte recomendaciones vinculadas al ayuno, la reflexión y la alimentación en este período. Sabemos que, aunque la abstinencia es una recomendación, vale más ser una buena persona observando la caridad, la tolerancia y la verdadera comunión entre hermanos.

En Salta, sin embargo, ya es tradición y los viernes de Cuaresma vuelven a llenar las mesas con preparaciones típicas como la humita, los tamales de choclo o platos a base de pescado. Pero ¿cuánto cuesta hoy preparar estas comidas?

Choclo, zapallo y albahaca: la base de la humita

El ingrediente principal de la humita, el choclo, tiene un valor bastante parejo en distintos puntos de la ciudad.

En el Mercado Cofruthos, se consigue la la docena de choclos por 2.500 pesos. Mientras, en puestos de la zona centro, sobre San Martín y General Paz, donde la feria y los chocleros que cada temporada pintan de amarillo, blanco y verde las veredas ya forman parte del paisaje, los choclos se venden a 25 por 8 mil pesos. Pero la humita necesita más que choclo.

El zapallo, otro ingrediente fundamental, se vende en Cofruthos desde 1.000 pesos el kilo, aunque también se encuentran ofertas de tres kilos por 1.000 pesos en algunos puestos.

El pimiento rojo ronda los 3.000 pesos el kilo, mientras que su hermano más humilde, el pimiento verde, puede encontrarse desde 1.500 pesos.

La cebolla también mantiene precios accesibles: dos kilos por 1.500 pesos.

En cuanto a los aromáticos, el atado de albahaca se vende en distintos tamaños: chico a 500 pesos, mediano a 1.000 pesos, y grande a 1.500 pesos.

Para completar el sabor, el queso criollo también tiene promociones en las ferias. Una de las más comentadas es un kilo de queso estacionado más medio kilo saborizado con orégano por 12.000 pesos. Otra opción es queso tybo con medio kilo con orégano por 10.000 pesos.

Los puesteros aseguran que cada viernes de abstinencia la demanda aumenta notablemente, y muchas de las consultas de los clientes giran en torno al precio y la calidad del choclo.

Pescadería Las Malvinas: 45 años en las mesas salteñas

Como lo hacemos cada año, parte del relevamiento de precios se realizó en Pescadería Las Malvinas, un comercio con 45 años de trayectoria en la ciudad que, según sus responsables, cada temporada de Cuaresma registra un aumento significativo en la demanda de pescado.

Desde el local explican que durante los viernes de abstinencia los clientes buscan principalmente merluza y sábalo, dos opciones que combinan buen precio con facilidad de preparación en la cocina diaria.

La pescadería ofrece pescados de río y de mar, además de mariscos y preparaciones listas para cocinar. Entre los productos más consultados aparecen la merluza, que se vende a 11.500 pesos el kilo, y el sábalo, a 8.800 pesos. También se suma el dorado, con un precio de 10.500 pesos por kilo.

Para quienes buscan opciones más exclusivas, el salmón se ofrece a 36.000 pesos por kilo, mientras que los mariscos y preparaciones especiales también tienen su lugar en el mostrador durante esta época.

Desde Pescadería Las Malvinas destacan que el secreto para sostenerse durante más de cuatro décadas en el rubro está en la frescura de los productos y la atención personalizada, dos aspectos que, aseguran, siguen siendo claves para los clientes que cada año vuelven a elegir pescado para la mesa de Cuaresma.

En definitiva, entre choclos, zapallo, queso y pescado, la mesa de Cuaresma sigue siendo parte de la tradición de muchas familias salteñas. Aunque los precios obligan a comparar y ajustar el presupuesto, las ferias, mercados y pescaderías muestran cada viernes que la costumbre de evitar la carne y apostar por platos como la humita o el pescado fresco todavía tiene un lugar firme en la cultura gastronómica local.

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