Balodín, una juguetería local que enfrentó a las grandes cadenas y que ahora quiere vender por Internet 

La variedad de productos, el precio, la calidad y la calidez en la atención hacen la diferencia. Generaciones enteras de clientes entraron a sus locales con una ilusión y se llevaron el juguete de sus sueños.

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La historia de Balodín comenzó cuando María Yolanda López, mientras se desempeñaba como empleada pública, comercializaba algunos de sus productos entre sus compañeros. Como la venta era exitosa, decidió instalar el negocio en el comedor de su casa y de a poco, a medida que aumentaba la cantidad y la confianza de los clientes, pudo alquilar un local más espacioso donde los juguetes se exhibían mejor y eran el atractivo principal.

Pero lo mejor estaba por venir. En 1971, Yolanda junto a su madre y su hermana, armaron una S.R.L y construyeron un local en el que dieron inicio a una juguetería mucho más grande, que incorporó otros rubros como rodados para bebés y elementos de librería.

Uno de los hijos de Yolanda, Rubén, colaboró en el negocio hasta que terminó la secundaria, pero luego se fue a estudiar veterinaria a La Plata. Allí echó raíces, se casó, tuvo a Nahuel, su primer hijo, y se dedicó a ejercer plenamente su profesión en un consultorio. 

Su vida dio un vuelco inesperado cuando tuvo que volver a Salta en 1989 por graves problemas de salud de su padre, que impedían a su madre sobrellevar el negocio sola. “No fue fácil volver. Tuve que vender mi casa, el auto y mi parte de la veterinaria a mi socio. Fue una época complicada y cuando llegué acá el negocio de la juguetería estaba en ruinas, próximo a fundirse. Por eso es que decidí dedicarme a full”, recordó Rubén Barrios en diálogo con IN Salta.

Una vez instalado de nuevo en la capital salteña, Rubén puso su propia veterinaria, pero la hiperinflación de Alfonsín y otros factores del contexto económico de la época lo obligaron a cerrar. A partir de ese momento, puso toda su atención en refundar la juguetería que para ese entonces ya estaba ubicada en un nuevo local en un terreno de la familia.

Las buenas épocas no tardaron en llegar. Después de estabilizar las finanzas y la administración del negocio, en el 2002 Barrios retomó el proyecto de la veterinaria y logró instalar S.I.M.B.A en Santiago del Estero 1444, donde sigue funcionando hasta hoy. Poco tiempo después, nació una nueva “Balodín” y con ella sus sucursales en otros puntos del macrocentro salteño.

“Cuando no tenés mucha experiencia, tampoco tenés las herramientas y la espalda para aguantar una crisis. Sufrimos el efecto tequila en el ‘96 y en el 2001 con el famoso Corralito, la pasamos muy mal. Todos esos avatares económicos golpearon muy fuerte a la empresa, pero no nos caímos. Yo sabía que había que tener resto porque en Argentina esto es un proceso cíclico e iba a pasar de nuevo, pero esta vez ya no me agarró desprevenido”, respondió Rubén a la consulta de IN Salta.

El trabajo incansable, la perseverancia y el apoyo de la familia fueron claves para alcanzar el estado de equilibrio y solidez en el que hoy se encuentra la juguetería, de modo que los vaivenes económicos actuales no han tenido un impacto tan fuerte en el negocio.

El equilibrio

El logro no hubiera sido posible sin sus colaboradores; porque la reorganización que Rubén Barrios trajo a la empresa implicó un proceso de informatización y de contratación de más empleados para trabajar en las sucursales, sobre todo en fechas como Navidad, Reyes y el Día del Niño.

“Nuestras encargadas trabajan hace años en la juguetería y valen oro, al igual que nuestro equipo de administración, que es fantástico. Ellos son parte de la familia. No son sólo vendedores. Se encargan de cumplir los deseos de los niños que entran al local con una ilusión”, explicó el empresario, emocionado.

Generaciones enteras de clientes eligen comprar juguetes en Balodín por la enorme variedad en el stock, la calidad, el precio y sobre todo, por la atención personalizada. Sus preferencias varían de acuerdo a la ubicación de la sucursal. Algunos buscan juguetes clásicos y otros preguntan más por los sofisticados o por los que vieron en la TV. Por eso la juguetería tiene 12.000 artículos activos disponibles para la venta. 

“Sabemos que lo más importante es el boca en boca. Nunca hicimos gran publicidad ni nada por el estilo. La gente viene a comprarnos desde hace años: padres, hijos y nietos. Siempre lo más importante es mantenerlos contentos”, reflexionó Barrios con alegría. 

El legado

Hace poco, Rubén comenzó a delegar responsabilidades. Su tesón y firmeza han sido heredadas por su hijo Nahuel, quien hace poco se incorporó a la juguetería y actualmente se ocupa de todos los detalles del negocio.

Sin embargo, Barrios aún no suelta las riendas porque considera que todavía tiene cuestiones que resolver para su negocio pero también para otros. Cabe recordar que hace 22 años forma parte de la Cámara de Comercio de la Provincia y la presidió desde el 2014 al 2018. Desde ese lugar, ha trabajado junto a otros dirigentes gremiales en contra del comercio ilegal.

“Desde hace dos décadas, el comercio ilegal ha ido creciendo y lamentablemente las autoridades no lo ven como una amenaza. Cuando una da demasiadas facilidades, la gente se vuelca masivamente a la ilegalidad. Tenemos que hacer cumplir la ley para darle soluciones a los comercios legales”, reflexionó. 

Además, tiene otra materia pendiente en la que viene trabajando desde hace algunos años: la venta online. “Dentro de muy poco se va a hacer el lanzamiento de Tienda Salta, un portal para los salteños que quieran hacer compras online. Se trata de una iniciativa que viene de la mano de CAME de Buenos Aires. Se va a iniciar acá en Salta y se va replicar en todo el país, una vez que esté puesta a punto. Falta poco para que estemos vendiendo por internet para competir con otras cadenas”, dijo Barrios.

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