En un mercado donde muchos proyectos premium suelen apoyarse en la exhibición, A Group decidió ir por otro camino con Pethra, su nuevo edificio ubicado en Pueyrredón 1.315. La apuesta, según surge de la concepción misma del desarrollo, fue construir una propuesta residencial donde el lujo no pase por el impacto visual inmediato, sino por algo más silencioso: el confort, la privacidad, la calidad constructiva y la experiencia cotidiana de vivir bien.
Esa idea rectora atravesó el proyecto desde el inicio. Pethra fue pensado como un edificio donde la calidad de vida estuviera por encima de la espectacularidad, con una escala controlada y una búsqueda deliberada de intimidad. En lugar de proyectar un edificio de exhibición, la intención fue diseñar una arquitectura más tranquila, sólida y atemporal.
Ahí es donde aparece con fuerza el concepto de “lujo silencioso”. La definición, que resume bastante bien el espíritu del desarrollo, busca correrse de la idea del lujo entendido como ostentación. En Pethra, el valor no está puesto en gestos estridentes ni en recursos decorativos excesivos, sino en decisiones que mejoran la vida real de quien habita el espacio.
Eso se traduce en cuestiones que muchas veces no se ven a simple vista, pero sí se sienten. La calidad constructiva, la aislación, la calefacción, la iluminación natural, las terminaciones y la elección de materiales nobles forman parte de ese paquete de prestaciones que redefine el concepto de premium. No sería, entonces, el mármol en una pared lo que marca la diferencia; sino el aislamiento térmico y acústico, el confort diario y la durabilidad de cada decisión.
Otro rasgo central de Pethra es que no parte de la lógica de maximizar metros cuadrados vendibles, como la enorme mayoría de los desarrollos inmobiliarios que se construyerpon en Salta en los últimos años. Esa fue una premisa deliberada: no diseñar desde la rentabilidad pura ni desde la mayor cantidad posible de unidades, sino desde la experiencia de vivir. Esa elección empuja al edificio hacia una escala más íntima, contenida y residencial, bastante distinta a la de otros desarrollos que priorizan densidad y rotación.
También en los amenities se nota esa mirada. En vez de pensarlos solo como un recurso comercial, la intención fue que funcionen como una extensión natural de la vida cotidiana. La propuesta incluye un área de estar amplia, pileta, un espacio cerrado de comedor conectado con el asador, gimnasio y un área de esparcimiento diseñada para acompañar la rutina y fomentar el encuentro, todo resuelto en planta baja para reforzar la comodidad y la privacidad de las unidades.
La ubicación es otro de los activos que refuerzan el concepto del proyecto. Pethra se inserta en una zona que combina la tranquilidad de un entorno residencial con una conexión inmediata a puntos clave de la ciudad: la zona gastronómica, el shopping, servicios, estaciones de servicio e infraestructura sanitaria. Ese equilibrio entre calma y cercanía también forma parte del valor que A Group busca poner sobre la mesa.
Desde la lógica del diseño, Pethra fue imaginado claramente para vivir. No como un producto pensado en primer término para la renta temporaria o la inversión especulativa, sino como un desarrollo orientado a personas o familias que valoran el tiempo puertas adentro, la sensación de hogar y la posibilidad de habitar un espacio con identidad propia.
Pethra aparece como una propuesta que intenta leer algo que el mercado salteño quizá todavía no terminó de atender del todo: la demanda por proyectos premium más serenos, menos ruidosos, menos centrados en la ostentación y más enfocados en la experiencia real del usuario. En otras palabras, A Group parece querer decir que el lujo, hoy, puede pasar más por la calma que por la exhibición.
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